Quizá has pagado a alguien para que te hiciera los textos de tu web. Pero solo conseguiste que tus resultados empeoraran.
A lo mejor has probado a hacerlos tú, pero el impacto logrado y el deseado distan mucho de parecerse. No entiendes qué falla en ellos.
Ni cuál es el motivo por el que tus clientes no te compran.
Cuando empecé en este sector, no sabía nada de copywriting. Mucho menos de SEO copywriting. De hecho, ni siquiera se escuchaba esa palabra.
Solo existían redactores de contenido.
Cometí muchos errores antes de crear unos buenos textos que funcionaran en mi web.
Y es que, cuando me ponía a escribirlos, me bloqueaba.
Me daba miedo no saber usar las palabras para llegar a ese lector y empatizar con él.
Por eso miraba en todos lados: artículos en blog, vídeos, guías, libros…
Pero lo único que conseguía era crearme más inseguridad.
Tenía la teoría, pero ponerla en práctica no era tan fácil.
Sin embargo, no desistí (a cabezota no me gana nadie).
Y al final aprendí la diferencia entre un texto plano y uno que convierte usando palabras que conectan y convierten.
Tras años de experiencia ya puedo decir que tengo el «superpoder» del copywriter freelance:
Para guiarlo hacia la acción que quiero que haga.
Porque no ofrezco productos, sino soluciones.
Para descubrir no solo lo que los clientes necesitan, sino también lo que sienten y aspiran.
Abordo los puntos de dolor y los derribo. Llevo al lector hacia sus necesidades y deseos para que conviertan.
Me enfoco en términos que inspiran confianza y construyen una relación, no solo en palabras que incitan a la compra.
Mi trabajo no termina al publicar el texto; sino que me aseguro de que la comunicación sea efectiva.
Pero saber combinar la técnica y la empatía me permite atraer clientes hacia tu marca de manera orgánica.
¿Y si te ayudara a conseguir eso?
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